Una fuerza diferente

Hace rato que no necesito demostrarle al mundo que soy tan capaz como un hombre. Ya me siento igual que ellos y creo que muchas mujeres comparten esta visión.

Sin embargo, cuando la publicidad quiere plasmar nuestra fortaleza femenina, nos muestran con un par de guantes de box, vestidas de corbata y traje de dos piezas o arriba de una moto, símbolos que en sí no son malos ni buenos, pero que parecieran apuntar netamente al “músculo”. Como si de alguna manera, volverse poderosa fuera convertirse en hombre .

Y entonces, ¿dónde está la fuerza de una mujer? Sin tener una respuesta definitiva ni absoluta, pensé en las siguientes situaciones:

-Cómo enfrentamos nuestra propia oscuridad, asumimos lo que realmente sentimos y nos hacemos cargo. Al menos, no consideramos a un sicólog@ como un loquero.

-Donde los hombres muchas veces ven recursos, las mujeres distinguimos personas con historias, familias y sentimientos. Y sí, somos capaces de ver más allá de lo evidente (tanto que podemos llegar a abrumarnos).

-No sé si tenga relación con nuestra capacidad biológica de dar vida, pero podría asegurar que nos cuesta en extremo quitar la de otros.

-El arte es parte de nosotras. Jugamos con sus colores y formas en nuestras caras, ropas y en todos los detalles que nos sean posibles. Nos hacemos de su poder. Es divertido.

-Nos enfocamos en el trabajo bien hecho, más que en el afán de competencia por superar al otro.

Seguro que con este breve listado dejo afuera muchas otras demostraciones de fortaleza, ¿alguna qué quisieran agregar? Tal vez no son muy actractivas para un comercial, pero a veces las hecho en menos.