Que el mundo sepa de ti

En este año y unos cuántos meses como profesional independiente, he aprendido varias lecciones en lo que respecta a marca personal. A ver si a ustedes también les hace sentido y pueden sacar provecho de lo que aquí les comparto 🙂

Que el mundo sepa a qué te dedicas.

¡Tan simple y tan duro a la vez!
Con tantas posibilidades a disposición, enfocarse en una o dos actividades parece algo que va totalmente contra la corriente. Sin embargo, a la hora de buscar un profesional, es probable que las empresas y potenciales clientes (incluso uno mismo) opten por un especialista, un cabrón en su área, más que al tip@ súper talentoso que no sabes dónde encasillar. Ese que las hace todas, pero no profundiza en nada. Seguir leyendo

Mi mundo tiene poquitos amigos

Hace ya unos meses hice esa reflexión, cuando una amiga me mandó a decir con otra persona que estaba esperando un hijo. Una bella noticia que no fue capaz de compartir personalmente porque “no sabía cómo yo iba a reaccionar”. Y la verdad no entendí mucho el recado, me enojé y mi cabeza se llenó de preguntas: ¿Es que acaso hice alguna vez un numerito del tipo “maldita liseada” cuando estaba con ella? No. ¿Le transmití la idea de que estaba en campaña para ser madre y que sin eso, mi vida no tenía sentido? No. Y lo más triste también apareció en mis pensamientos cuando meditaba sobre todo este asunto: si todo lo demás fuera cierto y me caracterizara por tener un carácter explosivo, era claro que ella no quería pasar el mal rato conmigo. Para eso estaba quien me estaba transmitiendo el recado.

Y ahí me cayó la teja, como decimos en Chile. Era obvio que NO éramos amigas. Cinco años de buenos momentos y reuniones esporádicas solo nos hacían muy buenas conocidas. Seguir leyendo

Muéstrame lo lindo de tener hijos…¡por favor!

Pienso que si hay algo que tiene mala publicidad en estos días es tener hijos. ¿Noches sin dormir?¿Presupuesto reducido ?¿Un estilo de vida limitado a cambiar pañales y vivir encerrado en la casa? Unas vueltecitas por internet y te apuesto a que encontrarás más de un chiste o artículo que hace referencia a esa supuesta esclavitud encubierta que, al menos a mí, ya no me hace ninguna gracia.

Le doy vueltas al asunto y me pregunto si lo caro que está el kilo de guagua está repercutiendo demasiado en nuestro discurso sobre formar familia. Es obvio que tener hijos tiene más satisfacciones que solo contar con un mini ser humano con tus rasgos. Por eso, ¿dónde están esas alegrías que nos dan los hijos?. Me lo pregunto cuando pareciera como si los progenitores a mi alrededor estuvieran todo el tiempo cansados de su noble tarea . Felices, pero terriblemente agotados. Seguir leyendo