Mi sueño con Irlanda

Un día soñé con Irlanda, un país del que no sabía absolutamente nada.

Al observar el territorio desde las alturas, deduje que se dividía en norte y sur. Fui acercándome más y otro dato vino a mi mente: que la región se dividía en una población rubia y otra pelirroja. Hasta el día de hoy, no me he molestado en corroborar si esto es cierto.

Seguí en mi vuelo hasta llegar a una iglesia construida frente al mar, escena que cuestioné mientras soñaba. De alguna manera, la encontraba ridícula. El interior del santuario estaba construido en madera, medieval en su diseño, apenas iluminada con velas. En letras negras sobre una gran superficie alcancé a leer “Nuestra Señora de…” escrito en latín y tuve la certeza que me encontraba en el año 1.100 o una fecha cercana. Observé mi entorno, rodeado de campesinos y gente humilde rezando con fervor, y entonces identifiqué a mi propia persona: el sacerdote a cargo de la parroquia.

Era apenas un chico de unos veinte y tantos, pelo rubio y cara colorada, vestido en amplios ropajes negros. La versión joven del Juez Frollo del Jorobado Notre Dame, para que se hagan una idea. Como líder del grupo, trataba de aparentar tranquilidad frente a la concurrencia, pero en el fondo estaba muy nervioso porque sabía que todos corríamos peligro en ese lugar. Cuando vi aparecer por la puerta a mi esposa y mi hijo, en quienes reconocí a mis actuales hermanas, mi farsa se fue abajo. Corrí a su encuentro con el rostro descompuesto, sin dejar de recriminarle a mi pareja el hecho de que se encontrara ahí y más encima con el niño. ¡Habíamos sufrido un terremoto, permanecer en la iglesia no nos iba a salvar!

Es fuerte rememorar la escena y darme cuenta de que como religioso mantenía una relación clandestina, pero más importante aún, que no fui capaz de alertar a la gente para que buscaran refugio en otro parte. Primó más en mí respaldar el poder divino y salvador que representaba la iglesia que aplicar razón y salvar a la gente.

Pero pagué cara mi cobardía. La última imagen que tengo del sueño es correr de la mano de mi hijo por un pasillo y morir aplastado contra una pared por el torrente de agua que inundó el santuario. #Sueños #VidasPasadas