Escribir un libro y bolitas de conejo

(La imagen de la cabecera es un pantallazo de una página de Maldita Jefa con el pin-pong de control de cambios entre el editor y yo. Por supuesto, no podía faltar el error de Microsoft Word diciéndote que el programa no responde y que perdiste los cambios que no alcanzaste a guardar).

Hola, ¿cómo están tod@s?

Yo, con piyama de gato, junto a Petrolina (la mancha negra) y el peludo Eulalio

Yo bien, gracias. Un tanto desaparecida de redes sociales desde que me embarqué en el libro de “Maldita Jefa”. Luego que firmé contrato, justamente para el día de mi cumpleaños (24 de mayo), le puse tanto cariño a la escritura que pasé de una historia de 45 páginas en word (las que ustedes ya conocen en la web) a más de 150 que terminé de escribir la semana pasada. Obviamente, mi idea no es hacer mi propia versión del Señor de los Anillos, así que esa cifra se verá reducida por las correcciones e ideas sugeridas por mi querido editor. Sí, señores, porque la aventura todavía no ha terminado, sigo trabajando en el libro.A pesar del exceso de trabajo en mi rutina diaria, diría que la tarea ha sido una de las que más he disfrutado en mi vida. Cuando escribes seis u ocho páginas al día quedas con el cerebro realmente derretido, pero la satisfacción de estar trabajando en una historia propia, pronto a publicarse, vale todas esa horas desgastándose frente el teclado.Si me falta energía, me tomo un café. Si me sobra ansiedad, me pongo a limpiar las bolitas que van dejando mis conejos (¡Eso nunca falla! Estos peludos se la pasan cagando todo el día).

Como algunos de ustedes ya saben, hace un año que trabajo como independiente dedicada a la creación de contenidos digitales para plataformas web y redes sociales, así como también ilustración. Y una parte importante de lo que hago se ve reflejado en las redes sociales que he descuidado por estar concentrada en el libro. Para que tengan una visión un poco más realista de lo que es escribir uno, aproveché la oportunidad de que la editorial me pagaba un anticipo y con eso, más dos clientes que ya tenía, pude cubrir mis gastos de los últimos dos meses. Sin embargo, no me alcanzó el tiempo para buscar nuevos clientes y por eso agosto se ve un poquito gris en términos financieros.

Y es que así es la cosa. Espero poder algún día decirles que me estoy dedicada 100% a mis proyectos, pero ese momento no ha llegado aún. ¿Y saben qué? Puede que tampoco llegue, así que disfrutar el camino, aprender harto y tener confianza en las propias habilidades, así como en la gente que me rodea, me parece un panorama mejor.

Para terminar, les cuento a quienes me han preguntado por el último capítulo de Maldita Jefa que…¡todavía no lo termino! Como escribí todo la historia otra vez, partí nuevamente del capítulo 1 y para cuando llegué al 20, mi editor me sugirió que dejara “descansar” el relato y que volviéramos al final después de revisar y editar todo lo que llevamos T_T Pero va el libro va a quedar bacán, se los aseguro. Que si les gustó la versión web,  la nueva le da como mil patadas en calidad.

Un abrazo a todos y un saludo especial para todos los loquillos embarcados en proyectos autorales escritos, dibujados, actuados, bordados y así, un largo etcétera.