Escribir un libro y bolitas de conejo

(La imagen de la cabecera es un pantallazo de una página de Maldita Jefa con el pin-pong de control de cambios entre el editor y yo. Por supuesto, no podía faltar el error de Microsoft Word diciéndote que el programa no responde y que perdiste los cambios que no alcanzaste a guardar).

Hola, ¿cómo están tod@s?

Yo, con piyama de gato, junto a Petrolina (la mancha negra) y el peludo Eulalio

Yo bien, gracias. Un tanto desaparecida de redes sociales desde que me embarqué en el libro de “Maldita Jefa”. Luego que firmé contrato, justamente para el día de mi cumpleaños (24 de mayo), le puse tanto cariño a la escritura que pasé de una historia de 45 páginas en word (las que ustedes ya conocen en la web) a más de 150 que terminé de escribir la semana pasada. Obviamente, mi idea no es hacer mi propia versión del Señor de los Anillos, así que esa cifra se verá reducida por las correcciones e ideas sugeridas por mi querido editor. Sí, señores, porque la aventura todavía no ha terminado, sigo trabajando en el libro. Seguir leyendo

Desintoxicación de metas y sueños inalcanzables

Hola, soy Daniela, y estoy en rehabilitación para superar las metas inalcanzables. Sí, han sido años imaginándolas para luego experimentar el sufrimiento de no concretarlas. Una y otra vez, estuve repitiendo un desgastante patrón que siempre me llevó al mismo resultado: a no hacer nada. Comparto con ustedes mi experiencia por si alguien que me lee está igual de adicto (a) que yo y desea comenzar pronto con la desintoxicación.

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Mi mundo tiene poquitos amigos

Hace ya unos meses hice esa reflexión, cuando una amiga me mandó a decir con otra persona que estaba esperando un hijo. Una bella noticia que no fue capaz de compartir personalmente porque “no sabía cómo yo iba a reaccionar”. Y la verdad no entendí mucho el recado, me enojé y mi cabeza se llenó de preguntas: ¿Es que acaso hice alguna vez un numerito del tipo “maldita liseada” cuando estaba con ella? No. ¿Le transmití la idea de que estaba en campaña para ser madre y que sin eso, mi vida no tenía sentido? No. Y lo más triste también apareció en mis pensamientos cuando meditaba sobre todo este asunto: si todo lo demás fuera cierto y me caracterizara por tener un carácter explosivo, era claro que ella no quería pasar el mal rato conmigo. Para eso estaba quien me estaba transmitiendo el recado.

Y ahí me cayó la teja, como decimos en Chile. Era obvio que NO éramos amigas. Cinco años de buenos momentos y reuniones esporádicas solo nos hacían muy buenas conocidas. Seguir leyendo